POSEIDÓN Y ANFITRITE
La historia de Poseidón y Anfitrite es un relato fascinante de deseo, poder y reconciliación en el vasto océano de la mitología griega.
Poseidón, dios del mar, los terremotos y los caballos, un día quedó cautivado por la belleza de Anfitrite, una de las cincuenta Nereidas, hijas del dios marino Nereo y la oceánide Doris. Anfitrite poseía una belleza serena, con cabellos que parecían reflejar el azul profundo del mar y una gracia que deslumbraba incluso a los dioses.
Cuando Poseidón la vio danzando alegremente en la isla de Naxos junto a sus hermanas, sintió un deseo irresistible de hacerla su esposa. Sin embargo, Anfitrite no compartía su entusiasmo. Temiendo el temperamento impetuoso del dios del mar, huyó hasta los confines del océano, refugiándose en las profundidades del Atlántico.
Poseidón, decidido a encontrarla, envió a diversos mensajeros marinos. Entre ellos destacó Delfino, un sabio y persuasivo delfín que, con palabras amables y dulces promesas, logró convencer a Anfitrite de que aceptara la propuesta del dios. Agradecido, Poseidón recompensó a Delfino transformándolo en la constelación que hoy conocemos como Delphinus, visible en el cielo nocturno.
Finalmente, Anfitrite se convirtió en la reina del mar, junto a Poseidón en un majestuoso palacio de coral y perlas en el fondo del océano. Aunque su unión comenzó con reticencia, con el tiempo Anfitrite encontró su lugar como una diosa poderosa, símbolo de la calma y la fertilidad marina, complementando el carácter salvaje de su esposo.
Esta historia no solo refleja la fuerza del deseo divino, sino también la idea de que, incluso en las relaciones más turbulentas, puede encontrarse un equilibrio entre la tempestad y la calma.