Charles Bukowski. La senda del perdedor. (fragmento)
Me desperté deprimido. Miré el techo, las grietas del techo. Vi en ellas un búfalo que se lanzaba sobre algo. Pensé que era sobre mí. Luego vi una serpiente con un conejo en la boca. El sol entraba a través de las rajas de las persianas y formaba una esvástica en mi vientre. El agujero del culo me escocía. ¿Sería que tenía otra vez hemorroides? Tenía el cuello rígido y la boca me sabía a leche agria. Me levanté y fui hacia el cuarto de baño. Odiaba mirarme en aquel espejo pero lo hice. Vi depresión y derrota. Unas bolsas oscuras debajo de los ojos. Ojillos cobardes, los ojos de un roedor atrapado por un jodido gato. Tenía la carne floja. Parecía como si le disgustara ser parte de mí. Las cejas retorcidas para abajo parecían enloquecidas, unos pelos de cejas enloquecidas. Horrible. Tenía un aspecto asqueroso. Y ni siquiera tenía ganas de mover el vientre. Estaba atrancado. Me dirigí al retrete a mear. Apunté bien pero no sé por qué salió de lado ...