JUAN RULFO. CARTAS A CLARA
Yo estoy tambien muy contento. Saber que hay una criatura tan entrañablemente querida que piense en uno, acordarme de ella, llevar siempre conmigo esa mirada pura de ella, me hace sentirme contento. A veces no me importa lo demás y quisiera que en el mundo no hubiera complicaciones ni que mi estómago tuviera hambre, sino que ella, que ha hecho la alegría de mi corazón y me ha dado un alma, ella sola, sin más, lo fuera todo.
Fuera todas las cosas que uno ama y que uno necesita, y que yo jamás conociera el cansancio para quererla y para guardarla de todo lo malo y lo triste. Siempre ha sido ése mi mejor sueño.
Yo creía antes que no entendía la vida. Que no sabía para qué era, ni con qué fin vivía uno. Pero Dios solo sabe lo que hace con sus criaturas. Me llevó hasta ti como si me indicara cuál era el camino; me llevó hasta donde tú estabas y me dijo: escóndete entre esos brazos y conocerás cuánta ternura allí y cuánto consuelo, y será como si comenzaras a vivir.
Muchachita amada, quisiera igual tu cariño con un amor muy grande, muy grande.