Entradas

Mostrando entradas de noviembre, 2024

RETRATO. ANTONIO MACHADO.

Imagen
RETRATO  Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, y un huerto claro donde madura el limonero; mi juventud, veinte años en tierras de Castilla; mi historia, algunos casos que recordar no quiero. Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido —ya conocéis mi torpe aliño indumentario—, más recibí la flecha que me asignó Cupido, y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario. Hay en mis venas gotas de sangre jacobina, pero mi verso brota de manantial sereno; y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina, soy, en el buen sentido de la palabra, bueno. Adoro la hermosura, y en la moderna estética corté las viejas rosas del huerto de Ronsard; mas no amo los afeites de la actual cosmética, ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar. Desdeño las romanzas de los tenores huecos y el coro de los grillos que cantan a la luna. A distinguir me paro las voces de los ecos, y escucho solamente, entre las voces, una. ¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera mi verso, com...

EL ARTE DE PENSAR.

Imagen
EL ARTE DE PENSAR. Las ocurrencias mentales a las que llamamos ideas, no somos nosotros. Nosotros somos el alma, el “Sí Mismo”.  El Sí Mismo es el alma. Y está no debe dejarse llevar por sus ocurrencias, ni por sus primeros pensamientos. Las ideas son percepciones intuidas desde el acontecer y los pensamiento son reflexiones lógicas en busca de razón. Nosotros somos el alma, el “Sí Mismo” Ocurrencias e ideas son sucesos mentales, de los cuales estructuramos pensamientos, que son reflexiones en búsqueda de razón, realizados por el alma, por el “Sí Mismo”, a partir del ego, y buscando hacer el yo. No hay que dejarse llevar por las primeras ideas que acontecen a nuestro yo (o ideal de sí) en la mente, ni tomar desiciones al impulso de nuestros iniciales pensamientos. El tiempo es el padre de los dioses, porque si damos tiempo a que aumenten las ocurrencias-ideas, y prolongamos la acción reflexiva del yo, nos acercamos más a la verdad.  Esto nos sucederá en la medida q...

DELMIRA AGUSTINI. SERPENTINA.

Imagen
En mis sueños de amor ¡yo soy serpiente!  gliso y ondulo como una corriente;  dos píldoras de insomnio y de hipnotismo  son mis ojos; la punta del encanto  es mi lengua…¡y atraigo como el llanto!  soy un pomo de abismo. Mi cuerpo es una cinta de delicia,  glisa y ondula como una caricia… Y en mis sueños de odio ¡soy serpiente!  mi lengua es una venenosa fuente;  mi testa es la luzbélica diadema, haz de la muerte en un fatal soslayo  con mis pupilas; y mi cuerpo en gema ¡es la vaina del rayo! Si así sueño mi carne, así es mi mente:  un cuerpo largo, largo, de serpiente,  vibrando eterna, ¡voluptuosamente! Tu amor, esclavo, es como un sol muy fuerte:  jardinero de oro de la vida,  jardinero de fuego de la muerte  en el carmen fecundo de mi vida. Pico de cuervo con olor de rosas,  aguijón enmelado de delicias  tu lengua es. Tus manos misteriosas  son garras enguantadas de caricias. Tus ojos son...

EDUARDO GALEANO. EL NOMBRE ENCONTRADO.

Imagen
"En la sierra mexicana de Nayarit había una comunidad que no tenía nombre. Desde hacía siglos andaba buscando nombre esa comunidad de indios huicholes. Carlos González lo encontró, por pura casualidad. Este indio huichol había venido a la ciudad de Tepic para comprar semillas y visitar parientes. Al atravesar un basural, recogió un libro tirado entre los desperdicios. Hacía años que Carlos había aprendido a leer la lengua de Castilla, y mal que bien podía. Sentado a la sombra de un alero, empezó a descifrar páginas. El libro hablaba de un país de nombre raro, que Carlos no sabía ubicar pero que debía estar bien lejos de México, y contaba una historia de hace pocos años. En el camino de regreso, caminando sierra arriba, Carlos siguió leyendo. No podía desprenderse de esta historia de horror y de bravura. El personaje central del libro era un hombre que había sabido cumplir su palabra. Al llegar a la aldea, Carlos anunció, eufórico: —¡Por fin tenemos nombre! Y leyó el li...

EL CORAZÓN DE LAS ENSEÑANZAS DE BUDA. THICH NHAT HANH

Imagen
Detener, serenar, descansar y curar. La observación profunda nos proporciona la clara visión y nos libera del sufrimiento y las aflicciones. Pero sin detenernos no podemos tener una clara visión. Muchas veces la energía de nuestros hábitos nos arrastra sin que podamos hacer nada por evitarlo y no sabemos donde nos lleva. Siempre estamos corriendo, se ha convertido en una costumbre. Estamos en guerra con nosotros mismos y podemos iniciar fácilmente una guerra contra los demás. Debemos aprender el arte de detenernos, de impedir que nuestros pensamientos, la energía de nuestros hábitos, nuestra falta de atención y las fuertes emociones nos sigan dominando. ¿Cómo detener el miedo, la desesperación, la ira y el deseo que sentimos? Podemos lograrlo haciendo la práctica de respirar, andar y sonreír conscientemente observándolo todo a fondo para poder comprenderlo. Cuando somos conscientes y vivimos profundamente el momento presente, los frutos son siempre la comprensión, la acepta...

CREDO. LEÓN FELIPE

Imagen
CREDO  León Felipe  Aquí estoy... En este mundo todavía... Viejo y cansado...  Esperando a que me llamen... Muchas veces he querido escaparme por la puerta maldita y condenada y siempre un ángel invisible me ha tocado en el hombro y me ha dicho severo: No, no es la hora todavía... hay que esperar... Y aquí estoy esperando... con el mismo traje viejo de ayer, haciendo recuentos y memoria, haciendo examen de conciencia, escudriñando agudamente mi vida... ¡Qué desastre!... ¡Ni un talento!... Todo lo perdí. Sólo mis ojos saben aún llorar. Esto es lo que me queda... Y mi esperanza se levanta para decir acongojada: Otra vez lo haré mejor, Señor, porque... ¿no es cierto que volvemos a nacer? ¿No es cierto que de alguna manera volvemos a nacer? Creo que Dios nos da siempre otra vida, otras vidas nuevas, otros cuerpos con otras herramientas, con otros instrumentos... Otras cajas sonoras donde el alma inmortal y viajera se mueva mejor para ir corrigiendo lentamente, muy...

ANTONIO DEL MASETTO. CUENTO. EL PADRE

Imagen
Cuando pienso en mi padre, me vienen a la memoria los regresos a casa, al terminar nuestra jornada de trabajo. Volvíamos de noche, él en bicicleta y yo trotando. Corría a la par, a veces me atrasaba un poco y luego lo alcanzaba. La bicicleta era de mujer, el asiento estaba demasiado bajo y mi padre, un poco echado hacia atrás, pedaleaba despacio por la calle de tierra. Estoy seguro de que no hablábamos. En realidad, tengo la impresión de que nunca hablábamos. Si intentara recuperar algún diálogo con mi padre, me resultaría imposible. Sólo frases sueltas. Esto de los regresos ocurría en Salto, el pueblo de la provincia de Buenos Aires donde fuimos a vivir cuando emigramos de Italia. Un hermano de mi padre estaba en la Argentina desde antes de la guerra y le había ofrecido una participación en su carnicería. Yo tenía doce años. Recorrimos ese trayecto durante meses y meses. Con frío, con calor, con lluvia. Después de tantos años, la memoria rescata una única carrera nocturna ...

ANTONIO GALA. CONDENA. DE SONETOS DE ZUBÍA.

Imagen
CONDENA A trabajos forzados me condena mi corazón, del que te di la llave. No quiero yo tormento que se acabe, y de acero reclamo mi cadena. Ni concibe mi mente mayor pena que libertad sin beso que la trabe, ni castigo concibe menos grave que una celda de amor contigo llena. No creo en más infierno que tu ausencia. Paraíso sin ti, yo lo rechazo. Que ningún juez declare mi inocencia, porque, en este proceso a largo plazo buscaré solamente la sentencia a cadena perpetua de tu abrazo. Antonio Gala 

HAMLET LIMA QUINTANA. LA MUJER DE BARRO

Imagen
"Todo sucedió en un pueblo de alfareros. Uno de esos pueblos que todavía sobreviven cuestionando al hombre cotidiano, a lo largo y a lo ancho de la cordillera andina. Todos sus habitantes trabajaban el barro como si fueran pequeños dioses dando vida a las cosas. Porque el barro está ligado al hombre desde su origen, se reconozca o no su paternidad. En este pueblo del que hablo, vivía una mujer que fabricaba los mejores cacharros, las mejores y mas cantarinas vasijas, una suerte de pájaros sonoros que parecían encerrar luz. Como sucede en todas partes desde que el mundo es mundo y sinó que va a ser, otra alfarera envidiaba los cacharros que fabricaba la mujer del milagro. Entonces resolvió adoptar una actitud acorde a sus sentimientos: se convirtió en espía, para saber si existía algún secreto, alguna forma especial en la obra de la mujer del barro. Pacientemente, durante horas y horas, las mismas y pacientes horas que emplean los espías y delatores, vigiló el taller de...

Fiódor Dostoievski - El Adolescente. La risa.

Imagen
LA RISA  "Yo tengo la idea de que cuando un hombre ríe, la mayoría de las veces es una cosa que repugna contemplar. La risa manifiesta de ordinario en las personas un no sé qué de vulgar y de envilecedor, aunque el que ríe casi nunca sepa nada de la impresión que está produciendo. Lo ignora, lo mismo que se ignora por lo general la cara que se tiene durmiendo. Hay durmientes que cuyo rostro sigue pareciendo inteligente, y otros, inteligentes por lo demás, que, al dormirse, adquieren un rostro estúpido y hasta ridículo. Ignoro a qué se debe eso: quiero decir solamente que el reidor, como el durmiente, lo más ordinario es que no sepa nada de su rostro. Hay una multitud extraordinaria de hombres que no saben reír en absoluto. En realidad, no se trata de saber: es un don que no se adquiere. O bien, para adquirirlo, es preciso rehacer la propia educación, hacerse mejor y triunfar de sus malos instintos: entonces la risa de un hombre así podría muy probablemente mejorarse. H...

GALLINAS. Gallinas de Rafael Barrett, 1910

Imagen
Mientras no poseí más que mi catre y mis libros, fui feliz. Ahora poseo nueve gallinas y un gallo, y mi alma está perturbada. La propiedad me ha hecho cruel. Siempre que compraba una gallina la ataba dos días a un árbol, para imponerle mi domicilio, destruyendo en su memoria frágil el amor a su antigua residencia. Remendé el cerco de mi patio, con el fin de evitar la evasión de mis aves, y la invasión de zorros de cuatro y dos pies. Me aislé, fortifiqué la frontera, tracé una línea diabólica entre mi prójimo y yo. Dividí la humanidad en dos categorías; yo, dueño de mis gallinas, y los demás que podían quitármelas. Definí el delito. El mundo se llenó para mí de presuntos ladrones, y por primera vez lancé del otro lado del cerco una mirada hostil. Mi gallo era demasiado joven. El gallo del vecino saltó el cerco y se puso a hacer la corte a mis gallinas y a amargar la existencia de mi gallo. Despedí a pedradas al intruso, pero saltaban el cerco y aovaron en la casa del vecino....

CARTA A JOSEFA. MI ABUELA. JOSÉ SARAMAGO

Imagen
Tienes noventa años. Estás mayor y dolorida. Me cuentas que fuiste la joven más bella de tu época — y yo te creo. No sabes leer. Tienes las manos hinchadas y deformes, los pies maltrechos. Sobre la cabeza llevaste toneladas de paja y leña, baldes llenos de agua.  Viste salir el sol todos los días. Con todo el pan que amasaste se podría haber hecho un banquete universal. Criaste personas y ganado, y llegaste a meter lechones en tu propia cama para evitar que murieran de frío. Me contaste historias de apariciones y hombres lobo, viejas historias de familia, un asesinato. Pilar de tu casa, fuego de tu hogar — siete veces quedaste preñada, siete veces diste a luz.  No sabes nada del mundo. No entiendes de política, ni de economía, ni de literatura, ni de filosofía, ni de religión. Heredaste unos escasos cientos de palabras prácticas, un vocabulario somero. Con esto viviste y vas viviendo. Muestras preocupación e interés por las catástrofes y también por lo que pasa en ...

POEMA DEL AMOR PEQUEÑO. JOSÉ ÁNGEL BUESA.

Imagen
Fue breve aquella noche. Fue breve, pero bella. Poca cosa es el tiempo, que es también poca cosa, porque nadie ha sabido lo que dura una estrella aunque todos sepamos lo que dura una cosa.   Nuestro amor de una noche fue un gran amor pequeño que rodó por la sombra como un dado sin suerte, pero nadie ha sabido lo que dura un ensueño aunque todos sepamos lo que dura la muerte.   Una noche es eterna para el que no la olvida, y el tiempo nada importa para el sueño y la flor, y, como nadie sabe lo que dura la vida, nadie sabe tampoco lo que dura el amor. José Ángel Buesa Poemas prohibidos (1959)

ROMANCE DE LA PENA NEGRA. FEDERICO GARCÍA LORCA.

Imagen
Romance de la pena negra.. Las piquetas de los gallos cavan buscando la aurora, cuando por el monte oscuro baja Soledad Montoya. Cobre amarillo, su carne huele a caballo y a sombra. Yunques ahumados sus pechos,  gimen canciones redondas. Soledad, ¿Por quien preguntas sin compañía y a estas horas? Pregunte por quien pregunte, dime: ¿a ti qué se te importa? Vengo a buscar lo que busco, mi alegría y mi persona. Soledad de mis pesares, caballo que se desboca al fin encuentra la mar y se lo tragan las olas. No me recuerdes el mar que la pena negra brota en las tierras de la aceituna bajo el rumor de las hojas. ¡Soledad, qué pena tienes! ¡Qué pena tan lastimosa! Lloras zumo de limón agrio de espera y de boca. ¡Qué pena tan grande! Corro mi casa como una loca, mis dos trenzas por el suelo, de la cocina a la alcoba. ¡Qué pena! Me estoy poniendo  de azabache, carne y ropa. ¡Ay, mis camisas de hilo! ¡Ay, mis muslos de amapola! Soledad: lava tu cuerpo con agua de alondras, y ...

ESOPO. LA LENGUA.

Imagen
Esopo, considerado el padre de la fábula, era un esclavo que vivió en el siglo V a. C.  Uno de sus amos, Xantus, le ordenó que fuera al mercado y le trajese el mejor alimento que encontrara para agasajar a importantes invitados. Esopo compró solamente lengua y la hizo aderezar de diferentes modos. Los convidados se hartaron de comer lo que saborearon como un manjar. Cuando quedó solo, Xantus le preguntó qué era eso tan delicioso. —Me pediste lo mejor —dijo Esopo— y traje lengua. La lengua es el fundamento de la filosofía y de las ciencias, el órgano de la verdad y la razón. Con la lengua se instruye, se construyen las ciudades y las civilizaciones, se persuade y se dialoga. Con la lengua se canta, con la lengua se reza y se declara el amor y la paz. ¿Qué otra cosa puede haber mejor que la lengua? Pocos días después, Xantus le dijo que llegarían unos visitantes desagradables a los que debería atender por protocolo, pero quería manifestarles su disgusto sirviéndoles una m...

JOSÉ SARAMAGO

Imagen
DESQUITE  El muchacho venía del río. Descalzo, con los pantalones arremangados por encima de las rodillas, las piernas sucias de lodo. Vestía una camisa roja, abierta en el pecho, donde los primeros vellos de la pubertad empezaban a ennegrecer. Tenía el pelo oscuro, mojado por el sudor que le escurría por el cuello delgado. Se inclinaba un poco hacia delante, bajo el peso de los largos remos, de los que pendían hilos verdes de limos aún goteantes. El barco quedó balanceándose en el agua turbia y, allí cerca, como si lo espiasen, afloraron de repente los ojos globulosos de una rana. El muchacho la miró, y ella le miró. Después la rana hizo un movimiento brusco y desapareció. Un minuto más y la superficie del río quedó lisa y tranquila, y brillante como los ojos del muchacho. La respiración del limo desprendía lentas y muelles burbujas de gas que la corriente arrastraba. En el calor espeso de la tarde los chopos altos vibraban silenciosamente y, de golpe, flor rápida que ...

SÓCRATES.

Imagen
“Sócrates fue castigado por la sociedad. Es inevitable que las personas como Sócrates sean castigadas porque son individuos y no permiten que nadie les domine. Fue envenenado. Estaba tumbado en la cama mientras el hombre que tenía que darle el veneno lo estaba preparando. Atardecía, era la hora convenida. La corte había decidido la hora exacta, pero el hombre lo estaba retrasando. Sócrates le preguntó: —El tiempo pasa, el sol se está poniendo, ¿por qué te estás retrasando? Este hombre no podía creer que alguien que estaba a punto de morir fuese tan escrupuloso con la hora de su muerte. En realidad, debería estar agradecido por el retraso. Él adoraba a Sócrates. Le había oído hablar en la corte y había visto la belleza que había en él: él solo tenía más inteligencia que todo Atenas. Quería retrasarlo un poco para que Sócrates pudiera vivir un poco más, pero Sócrates no se lo permitió. Le dijo: —No seas vago. Trae el veneno. Mientras se lo estaba dando, le preguntó: —¿Por qué...

Antonio Gala (de Enemigos íntimos, 1960)

Imagen
ENEMIGO ÍNTIMO Antonio Gala (España)  Hay tardes en que todo huele a enebro quemado y a tierra prometida. Tardes en que está cerca el mar y se oye  la voz que dice: "Ven". Pero algo nos retiene todavía junto a los otros: el amor, el verbo  transitivo, con su pequeña garra  de lobezno o su esperanza apenas. No ha llegado el momento. La partida  no puede improvisarse, porque sólo al final de una savia prolongada,  de una pausada sangre,  brota la espiga desde la simiente enterrada.  En esas largas  tardes en que se toca casi el mar  y su música, un poco  más y nos bastaría  cerrar los ojos para morir. Viene  de abajo la llamada, del lugar  donde se desmorona la apariencia del fruto y sólo queda su dulzor. Pero hemos de aguardar un tiempo aún: más labios, más caricias,  el amor otra vez, la misma, porque la vida y el amor transcurren juntos  o son quizá una sola enfermedad mortal. Hay tardes de domi...

Anna Ajmátova. Una desconocida.

Imagen
UNA DESCONOCIDA Mi vida ha transcurrido en algún sitiodel que yo estaba ausente. ¡Cuántas veces se levantó el telón y la escena vacía en vano ha esperado por mí! ¡Cuántas veces tendió el amor los brazos hacia mi cuerpo trémulo y abrazó solo arena, una mujer sin nombre, mientras yo sonreía en otra parte! A mis mejores amigos los perdí en algún recodo del camino antes de haberlos encontrado. Conozco palmo a palmo una ciudad y nunca he estado en ella. Me han conmovido hasta las lágrimas mares que nunca he visto, versos que nunca he escrito, un rostro en el espejo, que era el rostro de mi madre y el de la hija que no tuve y el de una desconocida que me miraba con extraño amor, pero nunca era el mío. Alguien que se llevó mis risas, me ha dejado sus lágrimas. ¿De quién son estas lágrimas, de quién este dolor que me traspasa un pecho que no es mío? Me han robado mi vida, no lloréis en mi tumba. En ella yace, bajo mi nombre, una desconocida. Anna Ajmátova (Odessa, Rusia, 1889-1966)

NO TE LLEVARÁS NADA CUANDO TE VAYAS. Ling Yu Tang

Imagen
NO TE LLEVARÁS NADA CUANDO TE VAYAS Filósofo Chino Ling Yu Tang. Tu ya no tienes muchos años para vivir, y además no podrás llevarte nada cuando te vayas, por lo cual debes ser ahorrativo pero sin sacrificar tu bienestar. Gasta el dinero que deba ser gastado,  disfruta lo que deba ser disfrutado, y dona lo que te sea posible. No te preocupes por lo que pasará cuando te hayas ido, porque cuando te vuelvas polvo, no sentirás si te alaban o te critican, si te visitan al cementerio o te olvidan. El tiempo para disfrutar la vida es este momento,  y los bienes que tan difícilmente ganaste debes gozarlos.* *No te preocupes mucho por tus hijos, porque ellos tendrán su propio destino y encontrarán su propio camino. Cuída, en especial a tus nietos, ámalos, consiéntelos,  y también trata de disfrutarlos mientras puedas. La vida debe tener más cosas que trabajar desde la cuna hasta la tumba. Despiértate diariamente a disfrutar un día más de vida sin peleas con nadie ni re...

PEDRO PÁRAMO. JUAN RULFO. (Fragmento)

Imagen
PEDRO PÁRAMO (Fragmento) "-Estoy acostada en la misma cama donde murió mi madre hace ya muchos años; sobre el mismo colchón; bajo la misma cobija de lana negra con la cual nos envolvíamos las dos para dormir. Entonces yo dormía su lado, en un lugarcito que ella me hacía debajo de sus brazos. Creo sentir todavía el golpe pausado de su respiración; las palpitaciones y suspiros con que ella arrullaba mi sueño... Creo sentir la pena de su muerte... Pero esto es falso. Estoy aquí, boca arriba, pensando en aquel tiempo para olvidar mi soledad. Porque no estoy acostada sólo por un rato. Y ni en la cama de mi madre, sino dentro de un cajón negro como el que se usa para enterrar a los muertos. Porque estoy muerta. Siento el lugar en que estoy y pienso... Pienso cuando maduraban los limones. En el viento de febrero que rompía los tallos de los helechos, antes que el abandono los secara; los limones maduros que llenaban con su olor el viejo patio. El viento bajaba de las montañas...

LA ÚLTIMA BATALLA. AUTOAYUDA

Imagen
"La etapa más difícil de cualquier guerra es la última batalla".  Eso significa que cuando tu cuerpo y tu mente estén rabiando, cuando te hagan creer que no puedes más y te pidan que renuncies y regreses al mundo de los sentidos, debes perseverar.  Aférrate con decisión a lo desconocido... y antes o después empezarás a romper esa adicción emocional que te posee.  Cuando dejas atrás el sentimiento de culpa, el sufrimiento, el miedo, la frustración, el resentimiento y la falta de amor propio, liberas tu cuerpo de las cadenas de los hábitos y las emociones que te anclaban al pasado; y, al hacerlo, desatas la energía para poder reclamarla.    Cuando el cuerpo libera toda esa energía emocional que acumula, ya no actúa como si fuera la mente.  Entonces descubres que justo al otro lado del miedo hay valor, que al otro lado de la falta hay plenitud y al otro lado de la duda hay conocimiento. Cuando por fin superas el miedo o la frustración y liberas la ...

EL MENDIGO DE ALMAS. GIOVANNI PAPINI. Cuento.

Imagen
EL MENDIGO DE ALMAS  Había gastado, en las primeras horas de la noche, los últimos cinco céntimos que me quedaban para un café sin que la habitual bebida me hubiese dado la inspiración que buscaba y de la cual tenía urgente necesidad. En aquellos tiempos padecía casi siempre de hambre, hambre de pan y de gloria, y ningún padre ni hermano existían para mí en el mundo. El director de una revista -un hombrón pálido y taciturno- aceptaba mis cuentos cuando no tenía nada mejor que publicar y me daba cada vez cincuenta liras, ni más ni menos, cualesquiera fuesen el valor y la extensión de lo que le llevaba. En aquella noche de enero el espacio estaba lleno de viento y de campanas; de un viento nervioso y gruñón y de campanas horriblemente monótonas. Había entrado en el gran café (luz blanca, caras soñolientas) y había vaciado lentamente mi taza, esforzándome por despertar en mi cerebro la reminiscencia de alguna curiosa aventura, obstinándome en aguijonear mi imaginación para...

ANTONIO MACHADO. ANOCHE CUANDO DORMÍA

Imagen
ANOCHE CUANDO DORMÍA  Anoche cuando dormía soñé ¡bendita ilusión! que una fontana fluía dentro de mi corazón. Dí: ¿por qué acequia escondida, agua, vienes hasta mí, manantial de nueva vida en donde nunca bebí? Anoche cuando dormía soñé ¡bendita ilusión! que una colmena tenía dentro de mi corazón; y las doradas abejas iban fabricando en él, con las amarguras viejas, blanca cera y dulce miel. Anoche cuando dormía soñé ¡bendita ilusión! que un ardiente sol lucía dentro de mi corazón. Era ardiente porque daba calores de rojo hogar, y era sol porque alumbraba y porque hacía llorar. Anoche cuando dormía soñé ¡bendita ilusión! que era Dios lo que tenía dentro de mi corazón.