Antonio Gala (de Enemigos íntimos, 1960)

ENEMIGO ÍNTIMO
Antonio Gala (España) 

Hay tardes en que todo
huele a enebro quemado
y a tierra prometida.
Tardes en que está cerca el mar y se oye la voz que dice: "Ven".
Pero algo nos retiene todavía
junto a los otros: el amor, el verbo transitivo, con su pequeña garra de lobezno o su esperanza apenas.
No ha llegado el momento. La partida no puede improvisarse, porque sólo
al final de una savia prolongada, de una pausada sangre, brota la espiga desde
la simiente enterrada. 

En esas largas tardes en que se toca casi el mar y su música, un poco más y nos bastaría cerrar los ojos para morir. Viene de abajo la llamada, del lugar donde se desmorona la apariencia
del fruto y sólo queda su dulzor.
Pero hemos de aguardar
un tiempo aún: más labios, más caricias, el amor otra vez, la misma, porque
la vida y el amor transcurren juntos o son quizá una sola
enfermedad mortal.

Hay tardes de domingo en que se sabe que algo está consumándose entre el cálido
alborozo del mundo, y en las que recostar sobre la hierba
la cabeza no es más que un tibio ensayo de la muerte. Y está bien todo entonces, y se ordena todo, y una firme alegría nos inunda de abril seguro. Vuelven las estrellas el rostro hacia nosotros
para la despedida.
Dispone un hueco exacto
la tierra. Se percibe el pulso azul del mar. "Esto era aquello".
Con esmero el olvido ha principiado su menuda tarea...

Y de repente busca una boca nuestra boca, y unas
manos oprimen nuestras manos y hay una amorosa voz
que nos dice: "Despierta.
Estoy yo aquí. Levántate". Y vivimos.
Antonio Gala (de Enemigos íntimos, 1960)

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