¡AY Guadalajara!

¡Ay Guadalajara! 

Era una tarde de horrendo verano;
Saturno inclemente ordenaba el día;
en la ardiente arteria a peligro olía;
inciensos en llanto, murmullo de brasas,
resina caliente, liquida guadaña.
El viento arrastraba átomos de flama
de los verdes montes de Guadalajara;
de los ciudadanos arboles urbanos
oía un lamento, un baile de muertos
de pinos hermanos, del bosque venía,
del bosque abrasado.
¡Ay Guadalajara!, ¡Que no pase nada.!
¡Que profunda herida, infierno maldito
que luto infinito, que mortal descuido
que brutal fracaso, que fuego asesino
que fatal destino, que gris cementerio
lleno de esqueletos que alfombran
el suelo del monte fantasma!.
¡Ay Guadalajara que no pase nada!
Cuantos animales, cuantos pajaritos
pavesas se han vuelto, el cielo azulado
de Guadalajara se viste de negro.
¡Ay Guadalajara, dulce castellana
que pena, que triste tu tierra serrana!
El Cielo ha acogido muchas de tus almas.
No vale la rabia, no puede la ira curar esta herida
que deja partida mi Guadalajara.
Llora el sauce llorón del norte de Europa,
Lloran los pinares desde Canadá,
Los robles de España, los grandes nogales
y en el sur de África llora el baobab.
¡Oh Dios, en que hora alguien encendió esa barbacoa!
No quiero rencores, no clamo venganza
las Parcas deciden, deciden las Parcas.
El hilo de lino se les ha quemado
y el pobre Caronte tan atareado
a todas las almas de balde ha llevado.
Por la arboleda de negros chopos
entre fantasmas de oscuros pinos,
caminan las almas como peregrinos
hacia la ventana donde empieza el cielo,
van hacia la aurora del renacimiento.
¡Ay el corazón de Guadalajara que llora a sus hijos!
¡Como duele el alma!
¡Ay esta colmena de penas humanas,
el fuego ha llegado hasta sus entrañas!.
¡Que se pare el viento, que no corra el agua!
Se muere la tierra, se apaga la llama.
No vale la rabia, no puede la ira curar esta herida
que deja partida mi Guadalajara.
¡Silencio absoluto, el monte se calla,
no hay flores ni frutos, silencio absoluto
por que esta de luto mi Guadalajara!.

Fin.

Maite Galiana. 17 de  julio de 2005.


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