QUÉ MISTERIO. JUAN GELMAN.
Viendo a la gente andar, ponerse el traje, el sombrero, la piel y la sonrisa, comer sobre los platos dulcemente,
afanarse, correr, sufrir, dolerse, todo por un poquito de paz y de alegría, viendo a la gente, digo, no hay derecho
a castigarle el hueso y la esperanza, a ensuciarle los cantos, a oscurecerle el día,
viendo, sí, cómo la gente llora en los rincones más oscuros del alma y sin embargo sabe reír y sabe andar derecho,
viendo a la gente, bueno, viéndola tener hijos y esperar y siempre creer que van a mejorar las cosas y viéndola pelear por sus riñones, digo gente, qué hermoso andar contigo a descubrir la fuente de lo nuevo, a arrancar la felicidad, a traer el futuro sobre el lomo, a hablar
familiarmente con el tiempo y saber que acabaremos y de una buena vez por ser dichosos, qué hermoso, digo, gente, qué misterio vivir tan castigado y cantar y reír,
¡qué asunto raro!